Universidad Bolivariana de Venezuela

Un proyecto educativo para la sociedad venezolana en pro del desarrollo integral del país, la transformación del Estado venezolano y la creación de la cultura democrática
Caracas, junio de 2003

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EQUIPO RESPONSABLE
HÉCTOR NAVARRO DÍAZ. Ministro de Educación Superior
MARÍA EGILDA CASTELLANO. Viceministra de Políticas Académicas
FAVIO QUIJADA. Viceministro de Políticas Académicas
EQUIPO ASESOR
Marina Polo
Andrés Eloy Ruíz
Marina Smeja
Magaldy Téllez

Presentación

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela define al Estado Venezolano como democrático y social de derecho y de Justicia, con la  consecuente responsabilidad de propugnar y velar por la preeminencia de los derechos humanos y los principios de justicia, igualdad, libertad, responsabilidad individual y social, solidaridad y pluralismo político. Un Estado, por ende, que tiene como sus fines esenciales, la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, la profundización del ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa, solidaria y amante de la paz y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados constitucionalmente.  Para el logro de dichos fines se establece que la  educación y el trabajo son los procesos fundamentales.

En el marco de los principios y derechos consagrados en la Constitución, la democracia en la educación superior, como una de las expresiones y condiciones fundamentales de la democratización social, se convierte en un asunto de interés del Estado venezolano, en el cual se inscribe la creación de la Universidad Bolivariana de Venezuela como proyecto educativo y social vinculado a las demandas del desarrollo integral de la Nación que plantea entre sus condiciones fundamentales la elevación del nivel cultural y educativo del pueblo venezolano, la creación permanente de una cultura democrática y la formación integral de profesionales con profundo sentido de país y al servicio de los intereses nacionales.  

En los inicios del siglo XXI, en una época de crisis y cambios constantes, la Universidad Bolivariana de Venezuela asumirá la responsabilidad de participar en la construcción de un país  que tiene ante sí los retos de un desarrollo endógeno con claro sentido de justicia social y de consolidación de la democracia participativa como forma de vida política, así como el de insertarse en un mundo globalizado con base al principio de autodeterminación de las naciones. Responsabilidad que implica, sobremanera, la puesta en juego de una nueva idea de responsabilidad y de una nueva idea de universidad, cuando, como es preciso reconocer, los fundamentos de la universidad que creíamos incuestionables, se han visto socavados, cuando la lógica instrumental instalada en nuestras universidades ha secuestrado sus sentidos éticos, y cuando en ellas predominan el silencio intelectual y el orden escolar. 

En consonancia con lo anterior, este documento contiene el trazado del proyecto educativo que vislumbramos para que la Universidad Bolivariana de Venezuela asuma los retos que le son planteados, así como para que en su organización académica y administrativa, ponga en juego su capacidad de hacerse parte de, e incidir en, los procesos y prácticas de democratización inherentes a la construcción del país y de la sociedad que queremos, un país sin exclusiones, una sociedad democrática y solidaria, un país y una sociedad  en los que la vida de todos sea digna de ser vivida. Ello implica, entre otros asuntos fundamentales, que la Universidad afrontará estos retos, desde la perspectiva que abren las siguientes cuestiones:

El desencantamiento / encantamiento de los profesionales.

La UBV  no quiere formar profesionales desencantados, que no saben dónde podrán desarrollar su carrera y que sufren la incertidumbre de no sentirse técnica, ni ética, ni políticamente preparados para “insertarse” en la sociedad venezolana. Y ello no sólo porque las áreas o carreras que ofrece son novedosas y cubrirán las necesidades en campos también novedosas, sino porque la formación integral del estudiante puede asegurar la comprensión, la capacidad crítica y la actuación responsable de los profesionales salientes para con el resto de la sociedad. Es decir, debe fomentar una visión más conectada con la sociedad, menos preñada de intereses y deseos individualistas, los cuales se ven luego fácilmente defraudados por una realidad mucho más convulsionada y menos estática de la que enseñan en las universidades.

La UBV no formará  profesionales para exportar por la falta de oportunidades nacionales. Serán profesionales preparados para satisfacer áreas sensibles de nuestro desarrollo social y que son concientes de este reto y de sus dificultades.

Experticia y ciudadanía

Se trata, entonces, del equilibrio y la reciprocidad entre la experticia y la ciudadanía, entre lo privado y lo público. La UBV no concibe los saberes científicos, humanísticos y tecnológicos separadamente o artificialmente reunidos. El saber y la responsabilidad social que fomenta no serán lecciones de buenas maneras y de etiqueta, sino parte integrante, justificativo y razón de ser de la Universidad, sus programas y proyectos, y por eso también de la práctica profesional de sus egresados. Se trata de otra política del conocimiento y, por ello,  del trabajo que desempeñen sus egresados, pues, la asunción de compromisos profesionales es, al mismo tiempo, un compromiso ético y político con la sociedad venezolana. El saber experto, la actuación profesional, son vistas como parte de un hacer ciudadanía activa.

La UBV no formará meros profesionales. Formará  ciudadanos-que-trabajan-como-ciudadanos.

La universidad para la sociedad

La UBV, que nace con el reconocimiento objetivo de muchos de los problemas que afronta el país, con conciencia de que su tratamiento/superación se condiciona en buena medida a pensarlos de otro modo y a la formación de profesionales de nuevo tipo, debe verse a sí misma en relación con la contingencialidad; entenderse como una estructura siempre abierta, susceptible de ser transformada sobre todo en las áreas de formación que ofrece. Estas áreas, por tanto, pueden ser reformadas, transformadas, renombradas, eliminadas, sustituidos, etc., pues planes de estudios y carreras no se justifican por la “autonomización” del conocimiento, por su progreso independiente y por su requerimiento de nuevas profesiones, múltiples disciplinas, o por la demanda social de ciertas profesiones afamadas. La UBV se hace cargo del progreso del saber científico, humanístico y tecnológico y lo hace en relación con la detección de las problemáticas y aspectos desasistidos, claves para el desarrollo sustentable de nuestro país. Esto tiene como consecuencia, no la creación de un abanico variopinto de disciplinas y carreras, sino una adecuación permanente de su estructura y de sus ofertas académicas. La legitimación del conocimiento y la enseñanza universitaria se debe y se busca explícitamente en la vinculación de la UBV con la sociedad venezolana y en el diagnóstico de su realidad social, económica, política y cultural.

La UBV no es para la perpetuación de la UBV, es para el país.

La relación con el Estado venezolano

Muchas de las definiciones o funciones principales de la UBV se relacionan con el Estado venezolano por razones diversas: por un lado, nace ella misma como iniciativa del Estado, es un factor importante de los planes de desarrollo nacional, y ejemplifica cuál es el rol que asume el Estado en la sociedad, bajo la actual visión de sus conductores. Se convierte, entonces, en uno de los espacios predilectos para el ejercicio profesional de los egresados de la UBV.

Por otro lado, la UBV se debe al reconocimiento implícito o explícito de grandes deficiencias, dificultades y obstáculos para la implementación de planes y políticas estatales; y al reconocimiento, más central aún, de que los cambios que requiere la sociedad venezolana no se consolidarán con una actuación simple de instituciones y poderes estatales, sino que requiere de una formación distinta y pertinente de los venezolanos. Por ello, el Estado, que es en sí uno de los aspectos más problemáticos del desarrollo de las sociedades latinoamericanas, se constituye como uno de los retos importantísimos de los profesionales formados por la UBV; es decir, un espacio que con urgencia debe ser sometido a una transformación eficiente y conciente del rol que juega en un país como el nuestro. Así el Estado para la UBV es un lugar privilegiado para el desarrollo profesional que por su propia naturaleza y por la misión de la universidad, es también un espacio para la práctica transformadora que ella auspicia. Por eso mismo el Estado puede ser una de las problemáticas de la formación, del desarrollo de proyectos académicos y de las prácticas profesionales de la UBV.

La UBV cambia al Estado venezolano.

La cuestión de lo "comunitario", lo micro y las experiencias

Afrontando las dificultades del cambio y, sobre todo, las de producir cambios tendentes a la disminución de las desigualdades que suponen la transformación de aspectos esenciales de nuestra vida social y política, es necesario reconocer la importancia de lo comunitario, lo local y las micros-experiencias como espacio para ejercer las resistencias y para la construcción de experiencias sociales más amplias.

En este sentido, la UBV encuentra un nicho insustituible de desarrollo académico, social y profesional en lo local. Al mismo tiempo, sin embargo, debe reconocer el espacio social más amplio en el que actúan los venezolanos en la medida que el desarrollo de las sociedades moderno-industriales-capitalistas inicia un recorrido que apunta al anonimato urbano, a la desintegración social, a diversas formas de individualismo, entre otros problemas, a los que se suma el desarrollo desigual y heterogéneo de América Latina (todo ello con consecuencias políticas y educativas).

La UBV como universidad y comunidad alternativas, debe moverse en el doble eje de fortalecimiento de las experiencias alternativas construidas en espacios sociales acotados y en la creación de lo alternativo, y la solidaridad social al interior de instituciones y dinámicas sociales “molares”; es decir, la conquista alternativa de espacios de socialidad sellados por la masificación, el desarraigo, la modernización y lo instrumental. Para ello, la UBV puede constituirse ella misma, tal como es propuesto, a través de la ligazón de enseñanza, investigación y proyección social, en una experiencia comunitaria, alternativa, etc. Lo comunitario, pues, no es un requisito previo para el acceso sino forma ineludible de la vida universitaria, en el entendido que ello forma parte de una relación responsable con la sociedad y con el Estado, y de la constitución de sujetos críticos, social y políticamente activos.

La UBV: comunidad que crea comunidad

Junto a estas cuestiones, cabe señalar que la Universidad Bolivariana de Venezuela responderá a su responsabilidad social:

·         Con planes y programas de formación, creación y recreación de saberes y proyección social, sustentados en nuevos enfoques y en opciones de valor asumidos, no como algo fijo y predeterminado que encajone sus prácticas, sino como apuntalamientos de cómo puede constituirse a sí misma en el contexto complejo e incierto en que se encuentra.  

·         Asumiendo un nuevo sentido de propósito, al reconocer los cambios radicales que desafían continuamente nuestros patrones de comprensión, de conocimiento y de acción, para contribuir a cambiar los modos de pensar y a aprender en y desde la incertidumbre. 

·         Con alta pertinencia social, es decir,  vinculada con las necesidades de desarrollo económico, social, cultural, político y educativo, que plantean tanto la transición que vive nuestro país como las expectativas  de la comunidad en general, asociadas  a la efectiva realización de los principios constitucionales de justicia social, libertad, solidaridad y democracia participativa.

·       Construyendo una comunidad universitaria pluralista y participativa, donde los sentidos de compromiso con la institución y con el país sean fuerzas que muevan el trabajo individual y colectivo de sus integrantes. Y, por ende, con una cultura organizacional generadora de cultura democrática.

·        Con procesos, estructuras académicas y administrativas ágiles y eficientes, en donde prevalezca el trabajo en equipo y el mejoramiento continuo basado en la evaluación permanente de tales procesos y estructuras.

·         Liderando proyectos de vinculación con las comunidades, con activa participación de éstas en la definición y ejecución de los mismos.

·         Adoptando una cultura de planificación y evaluación institucional, y con metodologías participativas de la comunidad universitaria que involucren la definición de responsabilidades de sus integrantes.

·      Concibiéndose como parte de un sistema nacional de educación superior y, en consecuencia,  desarrollando articulaciones múltiples con las otras instituciones de educación superior, asumiendo una vinculación estrecha con la educación obligatoria y participando activamente en redes regionales, nacionales e internacionales de formación, creación y circulación de conocimientos.

La propuesta que aquí se presenta es el resultado del análisis de los diferentes aspectos de organización y gestión académica y administrativa, considerando los contextos nacional e internacional de la educación superior, tanto como los enfoques más avanzados en el campo. Su contenido se organiza de la siguiente manera:

En el primer capítulo, se exponen aspectos fundamentales del contexto internacional y nacional, los cuales permiten establecer los retos fundamentales que tienen ante sí las instituciones de educación superior y, particularmente, la Universidad Bolivariana de Venezuela.

En el segundo capítulo, se presentan las bases conceptuales, desde las cuales se formula el Proyecto Educativo de la Universidad.

El tercer capítulo contiene los elementos de direccionalidad estratégica: Misión y visión de la Universidad, criterios de acción institucional y objetivos generales, en los cuales se traza dicho proyecto.

En el cuarto capítulo se establecen los aspectos referidos al ámbito de la función académico-formativa de la Universidad: Orientaciones, lineamientos curriculares, condiciones y perfil general del egresado.

En el quinto capítulo se presentan los programas y niveles de formación: Programa de Pregrado, Programas de Grado y lineamientos para los Programas de Formación Avanzada.

El sexto capítulo contiene aspectos fundamentales concernientes al ámbito de la investigación. 

En el séptimo capítulo se expone el Plan de Desarrollo Institucional considerando sus ejes estratégicos, en cada uno de los cuales se incluyen sus propósitos, sus políticas y sus objetivos específicos

En el capítulo anexo, se indican las fuentes de financiación de la Universidad, así como sus planes de inversión, los aspectos de la planta física prevista, el comportamiento matricular, los criterios de admisión y los tiempos y cronograma de ejecución.

Héctor Navarro Díaz

Ministro de Educación Superior

CAPÍTULOS:

Capítulo 1 - Aspectos del contexto mundial y nacional

Capítulo 2 - Bases conceptuales

Capítulo 3 - Direccionamiento estratégico

Capítulo 4 - El ámbito de la FORMACIÓN. Orientaciones, lineamientos curriculares y perfil general del egresado      

Capítulo 5 - El ámbito de la FORMACIÓN. Programas y niveles

Capítulo 6 - El ámbito de la INVESTIGACIÓN

Capítulo 7 - Plan  estratégico: Ejes de Desarrollo, políticas y objetivos